¿Qué es una Junta Gestora?

Los montes de socios han sido reconocidos tradicionalmente por el Código Civil. Éste establece que para la gestión de estos pro indivisos se precisa el acuerdo de los titulares. En unos casos exige la conformidad del cincuenta por ciento de los copropietarios y en otros la total unanimidad. La norma es a todas luces obsoleta y además genera grandes trabas para tomar decisiones fundamentalmente por dos motivos. Primero, por la dificultad para acreditar la titularidad de los montes que a día de hoy están en manos de 300 o 400 personas descendientes de los primitivos compradores. De acuerdo con el Código Civil, para poder gestionar esos terrenos sería necesario primero localizar a todos los descendientes, herederos y sucesores de los antiguos compradores. Dado que en muchos casos las subastas las remataron colectivos de 30 o 40 personas, y que por lo general han transcurrido 4 o 5 generaciones la cifra actual de copropietarios alcanzaría, como decimos, los varios centenares. En segundo lugar, la adopción de consensos mayoritarios es difícil de alcanzar si tenemos en cuenta la dispersión de los propietarios que en muchos casos emigraron.


La Ley Básica de Montes 43/2003, ha flexibilizado -gracias a la modificación impulsada por la Asociación Forestal de Soria- las posibilidades de gestión creando la figura de las Juntas Gestoras.


Las Juntas Gestoras son órganos creados por los copropietarios de un monte con capacidad para administrar y gestionar el monte en régimen de pro indiviso y sus aprovechamientos forestales, energéticos y mineros.


Las Juntas Gestoras se crean a petición de un conjunto de más de diez copropietarios que acrediten su condición de causahabientes de los compradores iniciales del montes Para la constitución de la Junta Gestora el órgano forestal de la Comunidad Autónoma convocará a todos lo copropietarios del monte garantizando la máxima difusión y publicidad de la citada convocatoria, siendo suficiente el acuerdo de la totalidad de los asistentes a la misma para que dicha constitución se considere válida.


Las Juntas Gestoras pueden adoptar para su constitución cualquiera de las fórmulas jurídicas que ofrece el marco legal. En cualquiera de los casos, deberán disponer de unos estatutos y normas que garanticen la voz y el voto de todos los condueños.

 

También tienen entre sus competencias el admitir a nuevos miembros, definiendo y estableciendo las normas para que estos acrediten su condición de copropietarios.


La Junta Gestora, además de trabajar por una correcta administración del monte, tiene la obligación de velar por los intereses de los propietarios no integrados en la misma, por lo que los beneficios que se generen correspondientes a las partes de la propiedad no esclarecidas deberán ser invertidos en la mejora del monte. En caso de no poder identificarse la propiedad no esclarecida, deberá invertirse en dicha mejora además, al menos el 15 por ciento del beneficio total obtenido por los copropietarios.